Vida escolar · LMI College
Así vivimos la excursión a las Dehesas de Cercedilla
El pasado 17 de septiembre, nuestros alumnos cambiaron el aula por la montaña para recorrer la Calzada Romana de la Fuenfría, en plena Sierra de Guadarrama. Así fue la jornada.
La mañana empezó temprano, con energía y muchas ganas de disfrutar del entorno. Nada más llegar a las Dehesas de Cercedilla, todo el grupo se reunió para la primera foto del día, justo al lado de los mojones de piedra que durante siglos han acompañado el paso de la histórica Calzada Romana de la Fuenfría.
Desde ese primer momento se notaba el buen ambiente: risas, ganas de caminar y la ilusión de vivir una jornada distinta, rodeados de pinares y montaña.
Caminando entre pinares
La ruta avanzó entre pinares, caminos de tierra y algún que otro alto para recuperar el aliento. Compañeros de distintos cursos compartieron tramo, conversación y, sobre todo, muchas ganas de pasarlo bien.
El senderismo tiene eso: obliga a adaptarse al ritmo del grupo, a ayudarse en los tramos más exigentes y a disfrutar del camino tanto como del destino.
Un mirador con vistas a toda la Sierra de Guadarrama
Uno de los momentos más especiales de la jornada llegó al alcanzar un mirador rocoso desde el que se puede contemplar buena parte de la Sierra de Guadarrama. El esfuerzo de la subida mereció la pena en cuanto se abrió el paisaje: pinares, cumbres y un cielo completamente despejado.
Allí arriba, con la sierra de fondo, hubo tiempo para hacer una pausa, disfrutar de las vistas y, cómo no, inmortalizar el momento con una foto de grupo.
Las mejores lecciones no siempre se aprenden en un aula.
Un descanso para coger fuerzas
Después de varias horas de ruta, tocaba parar a coger fuerzas. Bajo la sombra de los pinos, el grupo aprovechó para merendar, descansar y compartir las mejores anécdotas de la mañana antes de continuar camino de vuelta.
Una jornada para el recuerdo
La excursión a las Dehesas de Cercedilla ha sido mucho más que una ruta de senderismo. Ha sido una oportunidad para desconectar de la rutina, poner a prueba el esfuerzo y la constancia, y disfrutar de la naturaleza y la historia en compañía de los compañeros de siempre.
Vida escolar, deporte, historia y convivencia se dieron la mano en una misma jornada, dejando recuerdos que seguro se repetirán en la conversación de los próximos días.
Gracias a todos los que hicisteis posible esta aventura. Ya estamos deseando la próxima.
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